Saturday, April 5, 2014

AMAR Y SUFRIR, UNA COSTUMBRE O UNA ADICCIÓN?


La historia de amar para un sujeto con TDAH, puede ser evaluada en diferentes momentos de su vida, y en diferentes momentos evolutivos de una misma obra, refiriéndome así, a cada historia de vida.







En algunos de ellos, lidera la pasión irrefrenable, la entrega más absoluta e incondicional, en otros el desvalimiento, la desilusión, la vivencia de pérdida y soledad.
Vivir con otros sería el tema central que podría en sí, ser el eje de este desarrollo.

Vivir, implica relacionarnos indefectiblemente con otras personas.

Pero aislarse puede ser también un exponente de una de las muchas modalidades de hacerlo.

Acercarse a otros, es posiblemente el primer escollo para un sujeto que presenta características propias del TDAH.

Una persona desatenta, podrá estar como desconectada, o en la “estratosfera”, y no registrar quien pasa a su lado,  en tanto una persona hiperactiva o impulsiva puede invadir al otro o ser avasalladora  y llevárselo literalmente “por delante”.

Ambas pueden ser “tremendamente seductoras”, por su inocencia, su frescura, su sensibilidad, creatividad, espontaneidad  o desestructuración entre otras cosas.
Una mezcla racémica de niño grande y de actor o actriz dramática.

Su libertad, su timidez o a veces sus ocurrencias, se muestran tan insolentes que “riendo” es como frecuentemente se inicia un romance.
Pero la risa suele durar poco.

En materia de amar, surgen muchos interrogantes, y compromisos.
Mucha pasión y mucho conflicto.

Es que acaso  elecciones inadecuadas funcionan como una manera de compensar conocidas falencias o  como un intento superarlas?
  Hay algún modelo o patrón que  condene una y otra vez a estos sujetos a complicar lo que ya suele ser complejo?

La pregunta surge a raíz de las frías pero reales estadísticas formales.
Las personas con TDAH se divorcian tres veces mas frecuentemente que aquellas que no lo presentan.

¿Es acaso otra carga a la que deben estar expuestos?

El terreno de las relaciones amorosas, suele en todos los sujetos, con o sin TDAH, presentar patrones casi estandarizados de manifestación de ese contacto.
Veamos:

Las parejas, todas ellas, suelen atravesar una serie de etapas hasta consolidarse como tales.
Consideremos:

La primera etapa esta netamente influenciada por la biología, inundada de irrefrenable pasión y estímulos, llena de sorpresas y descubrimientos. Podría ser denominada como la etapa de enamoramiento.

Diría en mis palabras que es una especie de estado de “idiotez extrema”, donde perdemos el juicio crítico y el mundo queda apartado o ni siquiera ofrece resistencias.
Una etapa en que estamos frente a “otro” de quien no conocemos nada más, que lo que nos ha mostrado, y hay mucho juego en descubrir día a día quienes somos.
También puede ser una etapa, donde aprovechando el desconocimiento mutuo, algunos sujetos desplieguen un “personaje” fabuloso, con el fin de seducir al otro, pero un personaje en fin, irreal e inconsistente, vivirá  muy poco hasta ser descubierto!

Debería luego seguirle una segunda etapa

Más reflexiva, a la que podríamos llamar etapa de conocimiento.

Me gusta mas pensar en que es una etapa de reconocimiento, porque  recién cuando comienza a atenuarse esa pasión vemos más claramente “quien es realmente el otro”.

Aquellas cosas que no estaban en la superficie afloran, y por ende surgen las inevitables divergencias, “no todo lo que brilla, es oro”.
Aparece también, nuestra manera de actuar frente a la personalidad elegida  que si bien debería representar nuestra forma de ser, muchas veces aparece condicionada por evitar, o paradójicamente  necesitar, el conflicto.
Eso dependerá de nuestro predominio “comportamental”, es decir, nuestra conducta.



La tercera etapa de una pareja en formación, podríamos llamarla etapa de crecimiento.
Si hemos podido aceptar quien es ese otro, que inicialmente generó una gran atracción en nuestra vida, si pudimos ver sus defectos y sus virtudes, y aceptar ambos, entonces podremos crecer en una relación real.
Es el poder afianzarse en un proyecto común, tener visualizado hacia donde vamos.
Seria una manera de fundirse en el otro y a partir de allí, encontrar las propias individualidades.




La última etapa, seria la de consolidación. Es allí donde una pareja, recién puede instalarse cómodamente, donde no existen recovecos, y elegimos al otro aceptando sus defectos, asumiendo los propios, y tratando de modificar los que se puedan.
Allí pueden recién hacerse proyectos que impliquen un compromiso a  futuro.
Convivir, casarse, tener hijos, comprarse una casa para el gran desafió de construir una historia común









Donde es que se encuentra la falla para un sujeto que vive inmerso en su Déficit de Atención?

Podríamos decir que tal vez son muchos los caminos que guían la repetición de los fracasos, trataré de proponer una mirada desde mi experiencia como terapeuta y especialista en TDAH adultos.

Primera etapa

El necesitar estímulos fuertes, emociones que generen acción y neutralicen el aburrimiento, puede ser lo que ocasione que una persona inicie una y otra vez, relaciones amorosas.

Esto puede deberse también a la necesidad de que  la atracción este presente, el protagonismo no sea cuestionado  y exista esa admiración absoluta tan gratificante (producto de la idealización de un periodo irreal de estupidez pasajera).
El sujeto así se vera  involucrado en un comportamiento netamente adictivo, todo inicio va cargado de estímulos fuertes.

Friday, February 28, 2014

Esperar, Encontrar, Elegir

Estar solo, no es un estado para escribir entre lágrimas. 

Aunque a veces me parece que para los otros se genera una emoción de pena y una necesidad urgente de buscarnos compañía.
Estando sola (hablando de parejas), por primera vez en mi vida, diariamente descubro que el estilo Tarzan no fue y no es bueno.

Soltar una liana, tomar la siguiente, y así seguir siempre en una modalidad como en las funciones continuadas de cine de los sábados de pueblo, personalmente me dejo sin registro posible.

Porque era saltar de una historia a otra. 



Saltar sin tiempo de saber si acaso la había elegido, o si me subía a cada nueva aventura solo por que era una sensación irresistible.
El enamoramiento, la pasión repentina, la furiosa intensidad de un nuevo vínculo, genera mas liberación de neurotransmisores a un cerebro con TDAH que un container de Concerta.

Ser elegido, tentado, sin la posibilidad consciente de elegir, es algo difícil pero necesario de aprender.

A veces cuando mis hijos parten a sus vidas, aún los mas jóvenes, siento una enorme culpa por sentir bienestar de estar a solas conmigo. Y quiero vivir consciente de que estar feliz no es solo estar enamorado. 
Cuando decidí como este año irme de viaje, de vacaciones sola, se creó un alud de alarma en mi entorno como remarcándome que me falta alguien.

Y nadie se dio cuenta acaso que en muchos años faltaba yo misma?

Quiero enamorarme cuando sea el momento. Y si llega será porque es lo elegido.

 Creo que me daré cuenta por las mariposas en la panza y la aguda desatención que aparece, en mi caso puede ser peligroso..ya que soy demasiado distraída para sumarle nubes.

Quiero seguir creciendo, seguir cambiando, aplicando mi observación aguda a mi misma como fascinada por el descubrimiento de esta instancia.

Por eso me pregunto, si la respuesta es esperar, encontrar y recién elegir.

Creo que fui elegida desde que era pequeña, y después era un juego divertido. 
Hoy no me divierte, mas vale me está dando pánico.

Creo que vivir en pareja es una experiencia increíble para el ser humano, pero amarse profundamente es imprescindible para que realmente lo sea.

Tengan todos muy buen fin de semana¡¡¡



Norma Echavarria





Tuesday, December 31, 2013

No preguntes nada, estoy bien.

Ana

Le gustaban las tardecitas de sol.
Pasaba largas horas mirando por la ventana, los atardeceres en el jardin de su pequeña casita pueblerina.
Mientras  su memoria,  que a pesar de su edad aún funcionaba bastante bien , era escenario de fotos de la historia de la menor de sus hijas. Ana.

Una hermosa niña, hermosa mujer, mucho mas bella y encantadora que su primogénita, paradójicamente portadora de un historial de amores, desamores y finales tristes, que volvía  irremediablemente a quedarse sola.

Sabía que vivir con ella había sido un buen arreglo.

Estaba muy deprimida, angustiada y sabía que le duraría un tiempo. Y ella era su madre.
Ambas mujeres, finalmente podrían reparar al menos aquella historia marcada por peleas y tensiones, esa era su idea.
 Para Ana pagar la mitad de un alquiler era mas que una ventaja, porque le era difícil renunciar al tipo de comodidades y lujos que siempre había tenido.

Madre de varios hijos, todos fueron arribando a un destino de familias estables salvo Ana.
Buenos colegios, clubes y buenas familias le rodearon siempre.




Pero Ana pasó la mitad de su adolescencia, saltando de una pareja a otra, enamorándose y desenamorándose tan rápido que llegaban sus hermanos a confundir los nombres de sus candidatos.

Era hermosa, inteligente, seductora, de sus dos hijas mujeres sin dudas era la portadora de todos los encantos femeninos y de la mezcla de Atenea y Afrodita juntas.
Habrá sido que sintió que eso le proporcionó alguna ventaja?
Juana no había tenido la misma suerte. 
Flacucha, de cara espigada y ojeras enormes, sin gracia, parecía siempre enferma. 
Mediocre en el colegio, dedicada a la costura, siempre vivió detrás de su máquina. Ahora se dedicaba al ropa de diseño, una suerte evolutiva del corte y confección de su infancia.
Nadie se daba cuenta que estaba, a veces debía reconocer que ni ella, su madre lograba dedicarle una sonrisa.
Tímida, excesivamente introvertida, parecía siempre malhumorada cuando estaba con otros.
Y pensar que no daba ni un penique por verla casarse.
Y allí vivía Juana, casada hacía 25 años, con una familia estable, sus tres hijos encaminados, y un trabajo con logros.
Seguía seria, mientras Ana tenía el don de una campanita.
Había sido seguramente un enorme desafío ignorar la atracción de la simpatía y la belleza de su hermana. Tal vez nunca había logrado hacerlo.

Y la madurez le daba aun mas brillo a su belleza.

A pesar de ser una abogada exitosa y con varios postgrados en el exterior, tampoco parecía ser estable su carrera en el trabajo. 
Temperamental, atolondrada, impulsiva, era una experta en pegar portazos. 
En todas las facetas de su vida. 
Los portazos marcaban su súbito cambio de rumbo.

Wednesday, November 27, 2013

Bodas de negro?

Abriendo el viejo álbum de fotos de mis padres, me di cuenta que mi primer matrimonio arrancó sin uno, sin vestido blanco y sin ninguna fiesta de bodas.
Una cena, un vestido negro, un tímido festejo y una luna de miel condicionada a tiempos familiares y pocos recursos económicos.

Muchos errores por la sana inmadurez de los novios que no pusieron  condiciones para proteger su tiempo.
La elección del color de mi vestido a los 23 años marca claramente el horrible vínculo con mi madre entonces, y mi rebeldía plasmada en primer plano.

Perfectamente se que algo haría si una de mis tres hermosas hijas decidiera vestirse de negro el dia de su boda! Soy distraida pero no tanto.
Nutrida de una juventud sin mas osadía que el deseo de vivir juntos, en el seno de dos familias tradicionales, era mejor garantizarse vernos casados que imaginarnos cada uno por su lado, despues de 8 años de noviazgo.


Una pareja en la cual realmente crecimos juntos, una pareja en donde era difícil esconder quien íbamos siendo, convivir en la juventud te hace imposible no ser transparente.



Sin embargo ese matrimonio fundado en compañerismo, amistad y cariño se terminó cuando la historia de los niños, la casa, el perro y los autos, se comieron al amor que quedo olvidado vaya a saber entre medio cuantas obligaciones y rutinas.
Muchas quejas y reclamos. Mucho vértigo y demasiada calma simultáneamente.

 
 Dos soledades juntas, crecimiento patrimonial y pasión dispersa.
Separados como pareja, aunque inseparables en el rol de padres.

Nuestros tres increíbles hijos, creciendo tristes, pero incondicionalmente amados por un sólido equipo de papas comprometidos, cada uno como pudo pero juntos.

Entonces vinieron a mi mente las fotos de mi segunda experiencia de pareja.

Porque no solo divorciarse por primera vez fue difícil, sino que convivir sin libreta no estaba en mis planes, menos aún esperando una hija.
Aunque mis características fueran no convencionales, si lo eran las raices de mis valores y mi concepto de familia.
 Y así un hermoso embarazo de 6 meses se hizo presente con un vestido largo de novia, seguramente parte del deseo recuperado aunque sin mi ansiado sacramento religioso tampoco, esta oportunidad si trajo festejo.

 Fotos que muestran dos mundos diferentes intentando unirse en matrimonio.
Luna de miel de mar tibio y transparente y regreso para inicio de clases.
Familia ensamblada y el desafío de convivir dos historias en una misma casa,
Aunque pudimos si, armar un álbum que me dejaría recordar esos momento, nunca pude volver a verlo.
Es parte de la historia parte de quienes seguimos siendo a pesar de haber terminado diez años mas tarde y parte imprescindible para ser recorrido por quienes nacieron del amor tan celebrado entonces.
Mis hermosos hoy dos adolescentes hijos.
Pero a los 38 años  como teníamos ambos entonces, me di cuenta que dos personas no comparten su historia ni tan espontánea ni tan transparentemente.
Nunca realmente sentí que llegué a conocer quien verdaderamente era aquel hombre que decidió acercarse extraño y misterioso simultáneamente.
Si seguramente bienvenido organizador de un portaviones al mando de una capitana impredecible y cambiante.
 Alivio que luego cobró caro el peaje.
A pesar del reencuentro, a pesar de la convivencia y el compromiso sellado con Juez y todo, seguimos siendo aún hoy dos desconocidos. 
Demasiado aprisa, demasiado entusiasmo, demasiada necesidad de un hombre con presencia física a mi lado, con muy poco tiempo para vislumbrar que éramos incompatibles.

Y la última pareja que tuve, también quedó como historia.

Creíamos haber encontrado todo lo que jamás supieramos tan deseado, el compañerismo, la amistad, la pasión, el desafío de un par de seres  con una inteligencia seductora y la pasión por largas charlas, que nos hacía protagonistas de largas tertulias y mágicos encuentros. 

También combinamos novedad, adrenalina y muchos sueños individuales y pasiones.
Sumamos a nuestros hijos.
Armamos un proyecto.
Ciertamente la acción propuso también el peor de los incordios, un pequeño detalle de singular peso, viviamos en hemisferios opuestos del mundo.
 Nada mas excitante que vivir del amor de esos reencuentros, nada tan costoso y disruptivo para nuestros trabajos y nuestras familias.

Sin manejo de mi idioma, vivía subtitulando todos sus viajes. 
Amigos que no manejaban inglés quedaron fuera del intercambio, y el deseo de estar juntos se fagocitaba la vida cotidiana. Vivíamos aislándonos egoístamente para tomar todo lo que la vida podía ofrecernos.
 Trabajos diferentes, sin chances de poder emigrar a corto plazo, las consecuencias emocionales en nuestras familias, y la distancia nos fueron separando mientras la realidad empezaba a traernos en carretillas colmadas las consecuencias adversas no tenidas inicialmente en cuenta.

Cuántos hubieran frenado la película el primer día, en que la propuesta sincera de amarse se plantea acompañada por 9000 km de distancia?

Cuantos adultos concientes, serios y maduros se comprometerian a verse cada tres semanas con lo que implican solamente los traslados?

 Un final inesperado, por varios motivos definió la dolorosa situación que ninguno de los dos espontáneamente definiría.  
Porque seguíamos amándonos intensamente.
La distancia se encargará aún del resto, porque separarse es demasiado fuerte para el final del amor casi por decreto forzoso.



Mi reflexión es a partir de mi historia, que es bastante buen ejemplo de vida. De una vida de un adulto con TDAH.

Quienes somos y quienes mostramos rara vez coinciden, las historias del pasado se tiñen beneficiosamente, y así somos héroes y heroínas o sencillamente damnificados.
En todas las relaciones humanas.
El mayor acercamiento a la verdad aparece en cómo cada uno de los dos encara  oportunamente la separación en cada historia. O cuando se presentan conflictos de intereses.

Seres con valores diferentes, quedaron en evidencia rápidamente, seres de valores parejos danzaron juntos diferentes tiempos.
Y en medio los hijos, que pudieron crecer protegidos en el amor o rehenes de un litigio.
Cuantas oportunidades existen para que alguno se atribuya errores y malas decisiones?

Sunday, November 24, 2013

Sombras desconocidas.



Mirando el calendario quito la hoja de Octubre y sintió el peso del tiempo.

Nuevamente apareció la sombra de la soledad sobre su vida.
Otra vez sopa, como decía su abuela.


Cuando se conocieron el vértigo fue el primer plato.
La pasión las coincidencias, momentos de reconfirmación de cuan perfectos eran uno para el otro.

Tan vertiginosamente que se habían pasado varios meses entreverando sus historias y sus cuerpos.

El no se imaginó tampoco esta vez que quedaría fuera de juego.
Aunque fuese él quien se bajase antes de ser olvidado. 



Un pequeño detalle, que poco cambiaba el final del cuento. Pues tampoco peleaban por recuperarlo.

Algo que hacía sin lugar a dudas, era acomodarse.

 Para hacer que  sintieran que el estaba dispuesto a compartir su vida, a ser flexible, a ser buen compañero.
Como lo hiciera siempre. Desde pequeño. 
Tan acomodado como lo son las sombras. Perfectamente detrás o a su lado.

De tanta flexibilidad en su complacencia, aparentemente  terminaban sin verlo. 
O aprovechando su generosa entrega, le dejaban en el estante, como un juguete que ya no despierta ningún atractivo.

El mundo entero parecía desconocer quien era. 
Ahora se daba cuenta que ni él mismo tenía idea de quien había sido.

Martín era apuesto, aún lo suficientemente joven como para ser un buen candidato también en la alcoba.
Repasaba una y otra vez la escenas, mientras se llenaba un vaso con dos medidas de whisky y volcaba un par de hielos.




Que fallaba sistemáticamente?
O sería que era demasiado romance para el siglo XXI?
Un iluso, un idealista.
Eso era seguramente.

O un experto en elecciones erróneas?

Porque ya tenía el récord, de ser un excelente escucha para cada una de sus parejas, entre otras cosas.

Y estaba seguro de sus registros... O no tanto?
Sería posible que de golpe soltaran amarras sin él a bordo? O lo abandonen por otro.

Otra vez alguien cuyo amor aparentemente había conquistado, lo dejaba en el banco.
Así se sentía.

Un tipo lleno de talentos, buena persona, inteligente, un educado caballero que era invitado a salir por la puerta de servicio, u olvidado en algún desván o altillo.
Llevaba una rudimentaria estadística.
Evidentemente no tenía problemas iniciando historias amorosas.
Y de ser un amante apasionado.
Parecería que a poco de la partida algo se generaba para que volviese a sentirse solo.
Ese era otro de los problemas.
Cuando estaba solo, se llenaba de angustia, brotaba soledad por sus poros,y un tendal de juicios destructivos en hilera se hacían presentes.
Nadie puede quererte, sos un perdedor, un don nadie, sos un fracaso, cuando vas a darte cuenta?
Lágrimas tan transparentes como él alma que ofrecía.
Lo había sentido siempre, en cada instancia, en cada etapa peleaba con un monstruo de sombras.


Una transparencia que probablemente fueran las generadoras de la huida repentina de quien le acompañase entonces.
Podría ser que la urgencia hija de su ansiedad, llevaba a quemar las naves recién desembarcado? 
Era la pasión abrumadora o era su franca adaptabilidad que lo hacían dócil?
La pasión daba paso a una profunda tristeza. 
Ambas intensamente arraigadas en su cuerpo.

Lo peor de todo es que seguía repitiendo la vivencia del peso de la sombría cotidianidad pero no lograba acostumbrarse. Tal vez eso era bueno.
Tal vez debería esperar hasta ser realmente elegido.
Se daba cuenta que nunca lo había pensado siquiera.

Amar al hombre solitario y distraído sería posible? 
Amar como él amaba. O tampoco él sabía del tema.

Siempre voló en sus sueños, y su motivación levantó vuelo, para desbarrancarse en 30".

Tomo Martín el teléfono y decidió llamar para pedir ayuda.

Algo le decía que necesitaba romper el perpetuante circuito de destratos, abandono, o indiferencia.

No era algo habitual que dijese basta.
Eso le generó una brisa de esperanza.
Una brisa, simplemente pero de aire fresco.
Buscó una lapicera y apuntó el turno. Jueves, a las 19 hs.



Miró el vaso, se acercó a la pileta y volcó su contenido, sonriente a pesar de que era de los mejores whiskys que tenía.
No deseaba mas anestesiarse, no quería repetir viejas historias familiares.
Mejor se calzaba sus zapatillas y salía a correr junto al río, allí a esa hora seguro que encontraría la única sombra que aceptaría cargar a cuestas.


Jueves, repetía, Jueves.





Norma Echavarria
noviembre 24. 2013